Cuando parecía que la industria del etanol le permitía al maíz eludir la transferencia de recursos vía retenciones, el Gobierno dio la orden para que sean las petroleras las nuevas beneficiadas.
Sin ser una provincia petrolera, Córdoba se las había arreglado en los últimos dos años para hacer una fuerte contribución al mercado de los combustibles. Cinco por ciento de todas las naftas que se consumen en el país están “mezcladas” con etanol de maíz producido en la provincia.
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